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Ponencia "Homenaje a Mariana Yampolsky"


Mi querida Mariana, Eres tú, la del corazón transparente, tu mirada es prisma de lo que piensas, de lo que sinetes, en cientos de imágenes realizadas a lo largo de nuestro tiempo, con las mismas en que cada día construyes, el mosaico de tu historia. Tu mirada enternece, crea y documenta –con fuerza de tu nombre,- nuestras relidades múltiples. Eres tú, amiga, la del compromiso con tu tiempo, con tu gente y la misma que lleva en alto a su México profundo, sin importarle sactificios ni vicisitudes. Te miro en tu estudio, trabajas en la tabla, realizas surcos en la veta de la madera. Te contemplo, tus manos empuñan herramientas con habilidad; tal vez, será que realizas un grabado sobre la huelga del movimiento ferrocarrilero del 58, denuncias la represión o exiges – a tu manera,- la libertad de Demetrio Vallejo. Te veo emocionada, entintas la placa y la colocas en la prensa mecánica que se decía, había servido a los comuneros de Paris en 1871. Te veo y te miro apresurada al salir del edificio del Taller de la Gráfica Popular en la calle de Nezahualcóyotl, llevas en las manos los grabados aún con tinta húmeda, para tapizar con tu mirada las calles de la Ciudad de México. Mi querida Mariana, lo que le dista a México en incalculable, atesoramos el acervo de todo tu trabajo: lo grabados que hiciste en el Taller de la Gráfica Popular, ilustraciones para la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito. La edición de Lo efímero y lo eterno del arte popular mexicano, trabajo coeditado con tu amigo de vida, Leopoldo Méndez. Los niños siempre tuvieron un espacio generoso en tu corazón, para ellos, editaste la colección Colibrí en donde tuviste a bien reunir a importantes escritores, ilustradores, pintores, diseñadores y fotógrafos. Es enorme la cantidad de libros que has editado, sólo para recordarte algunos, se encuantra La imagen de Zapata, 1979. Imaginación y realidad, 1980. El ciclo mágico de los días, 1980. Diego Rivera y los frescos de la Secretaría de Educación Pública, 1980. Francisco Toledo. 1981. Juguetes mexicanos, 1981. Los libros de tu producción fotográfica, entre ellos, La casa que canta, La casa en la tierra, La raíz y el camino, Tlacotalpan, Estancias del olvido, Mazahua, Imagen y memoria. En todas las publicaciones esta la mirada desde el corazón. Te veo recorrer los caminos del México de principios de siglo, cuando colaboraste en la edición del material fílmico de Salvador Toscano para formar la pieza fílmica de Memorias de un mexicano. Tu integridad está contenida en tus imágenes que provocan emociones, imágenes claras que llegan a nosotros en el equilibrio perfecto de la razón, la emoción y la belleza. Me siento afortunado en conocerte, en ser tu amigo; para ser sincero, no recuerdo cuándo fue nuestro primer encuentro, tengo la sensación de haberte conocido de siempre. Mi memoria guarda momentos y escenas que a la menor provocación cobran vida:
  • ¿Recuerdas cuando te vi caminando por la calles de Tlacotalpan, Veracruz, en compañía de tu querida amiga, Elena Poniatowska? Tomabas fotografías con tu inseparable cámara de formato medio.
  • O cuando llegaste con Arjen a la fiesta para celebrar mi casamiento con Angeles en la Sierra Norte de Puebla, y bailamos guapango por dos días.
  • Cuando viajamos a N.Y. Para la inauguración de un exposición colectiva. Recuerdo que durante ese viaje te encontrabas inquieta ya que tenía muchos años de no ir a los Estado Unidos. Se decía que por tu labor en el Taller de la Gráfica Popular en algún momento estabas incluida en la llamada lísta negra del gobierno Norteamericano.
  • Recuerdo cuando se inauguró la exposición colectiva de fotógrafos mexicanos en la ICP. N.Y.; posteriormente nos invitaron a un restaurante para celebrar, en la cena, se te veía feliz, bromeando con Cornell Capa.
  • También te recuerdo en la mesa, con tu familia en la cena de acción de gracias en el mismo viaje.
  • Cuando tenía dudas o quería editar mi trabajo, tu pensamiento y mirada sabia me guiaba.
  • Recuerdas cuando nos recibiste con un grupo de jóvenes fotógrafos alumnos del taller integral del Centro de la Imagen. Con tus guantes blancos mostrabas tus copias finas, describías cada imagen.
  • Cuando realizaste la curaduría de la exposición de fotografía para conmemorara los 150 años de fotografía en México.
  • Siempre que no veíamos, me hablabas de tu preocupación constante por la situación social del país y la dificultad económica que enfrentamos los fotógafos para desarrollar proyectos y vivir dignamente de nuestro trabajo.
  • Cuando se inauguró yu gran exposición en el Centro de la Imagen.
  • Cuando me comentaste sobre la propuesta de comprar tu archivo fotográfico por parte de un institución en lo Estados Unidos. Tu desidiste que el archivo se quedará con nosotros.
Mariana, gracias por compartir, por ser y estar dentro de nosotros; gracias por tus enseñanzas, tus libros, tus recuerdos. Recuerda que siempre estaremos juntos a través del ojo “ojo encantado de tu magia”. Sinceramente, Marco Antonio Cruz.
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